Mamut | Tigre | Buey almizclero | Rinoceronte lanudo | Bisonte | Oso | Ciervo | Caballo equus stenonis
El Mamut Lanudo (Mammuthus primigenius)
En el idioma finés la palabra “mamut” significa “topo de tierra”. El nombre surgió porque cuando la gente encontraba restos de mamuts, pensaba que pertenecían a los animales subterráneos. En realidad los mamuts descendieron de los elefantes africanos hace unos 3,5 millones de años. A causa de la Edad de Hielo y la bajada de las temperaturas los elefantes evolucionaron en los mamuts. El mamut era un animal muy bien adaptado al frío. Su cuerpo estaba cubierto con una lana densa y muy larga (que alcanzaba 80–100 centímetros), bajo la piel tenían una gruesa capa de grasa. Unos grandes colmillos curvados ayudaban a remover la nieve y buscar la comida. La trompa móvil con el mecanismo prensor estilo guante convenía para arrancar la hierba y los arbustos. Los dientes grandes y parecidos a un rallador, que cambiaban 6 veces durante la vida, podían masticar la áspera comida vegetal. Un mamut comía hasta 200 kilos de hierba al día. La longitud de los colmillos del mamut alcanzaba los 4,5 metros (en comparación con la longitud de los colmillos de elefante, que alcanza “sólo” los 3 metros) y su peso llegaba hasta los 200 kilos. Los mismos mamuts pesaban hasta 6 toneladas y más y su altura alcanzaba los 4 metros. Los mamuts vivían unos 80 años: cuando estos animales perdían sus últimos dientes, morían de hambre. Los mamuts habitaban el territorio desde el Sur de España hasta América. A finales de la Edad de Hielo (hace unos 10 mil de años) los mamuts empezaron a extinguirse a causa de la reducción de territorios donde podían vivir y por culpa de las actividades humanas. Debido a la subida de las temperaturas en aquel periodo, los mamuts migraron hacia el norte. Los últimos mamuts desaparecieron hace 3,5 mil de años (alrededor del tiempo de la construcción de las pirámides egipcias). Los restos de los últimos mamuts se encontraron en la isla de Wranguel: por la alimentación escasa estaban flacos como las vacas. El hombre prehistórico comía la carne de mamut, cosía la ropa hecha de su piel, construía su vivienda con los huesos y se fabricaba armas de caza y los primeros adornos con sus colmillos.
El Tigre dientes de sable (Smilodon)
Los hallazgos del paleontólogo español Jorge Morales confirman que los tigres de dientes de sable habitaban en España. Unos 30 esqueletos de estos animales encontrados a 30 kilómetros al sur de Madrid tienen la edad de 9–10 millones de años. Sus restos también fueron encontrados en la Sierra de Atapuerca. Durante la Edad de Hielo los tigres de dientes de sable habitaban en todas partes salvo Australia y la Antártida. Éstos aparecieron hace 25 millones de años y desaparecieron hace 9 mil de años, cuando se extinguieron los grandes herbívoros por su caza. El rasgo típico de los tigres de dientes de sable era unos caninos superiores muy desarrollados (hasta 18 centímetros de largo). Estos dientes no sólo servían de adorno: un tigre de dientes de sable podía abrir su boca con un ángulo de 120 grados, y con sus caninos largos podía causar heridas mortales. Sin embargo la estructura de su cuerpo – un poco más corto que el del león, pero más pesado (350 kilos), con una cabeza grande y el rabo corto – se parecía más a la del oso. Probablemente los tigres de dientes de sable mataban a sus víctimas a golpes con sus potentes garras, y los caninos le servían para trocear la presa. Cazaban en grupos y organizaban manadas como los leones de hoy. Muchos se equivocan cuando piensan que el tigre de dientes de sable prehistórico es el predecesor de los tigres actuales.
El Buey almizclero (Ovibos moschatus)
El buey almizclero (o almizclado) a diferencia de los otros animales de la Edad de Hielo no se extinguió y no se transformó en otra especie, por eso podemos observarlo en la naturaleza hoy en día. El nombre “buey almizclero” viene del olor del almizcle que emanan sus glándulas, especialmente durante la época de celo. En Eurasia los últimos bueyes almizcleros salvajes fueron exterminados hace unos 200 años. Estos animales pueden alcanzar hasta 1,5 metros de altura en la cruz y hasta 2,5 metros de longitud, así como un peso máximo de 300 kilos. Son animales robustos, con piernas cortas, cubiertos de lana larga y densa de color castaño oscuro. Los bueyes almizcleros tienen un cuello corto y gordo, la cola se esconde en la lana, los cuernos encorvados son muy prominentes junto con la cabeza. Estos artiodáctilos forman rebaños de 20– 30 cabezas, comen líquenes, musgo y hierba. El buey almizclero se parece a un buey sólo en su apariencia, en realidad es un pariente cercano de las ovejas y los carneros. Durante las temporadas frías los bueyes almizcleros se pegan uno a otro formando un “cuadro”. La misma formación se usa para protegerse de los enemigos, con los animales jóvenes dentro del círculo y los cuernos bajados, el rebaño está seguro. Los romanos utilizaban esta formación en la táctica militar, usando los “cuadros” de soldados en los campos de batalla. Para no perder el calor los bueyes almizcleros defecan raramente y no beben agua. Para ellos la nieve sustituye al líquido, así toda la humedad se queda en el organismo. El hecho de que los hombres prehistóricos se interesaban por los bueyes almizcleros se demuestra en las obras de arte – las imágenes de la cueva de Altamira y las esculturas muy naturalistas encontradas en el campamento antiguo de Atapuerca. Hoy día los bueyes almizcleros habitan Groenlandia y las islas del Archipiélago Ártico Canadiense; también fueron introducidos al archipiélago Svalbard y a Alaska.
El Rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis)
Los cuernos del rinoceronte son fósiles muy raros, pero el Museo del Mamut de Barcelona dispone de algunos ejemplares! Los estudios confirmaron que el cuerno nasal del rinoceronte era plano. La parte frontera de algunos cuernos está desgastada – resultado del escombramiento de la nieve con los movimientos rotatorios de la cabeza. Esta instalación parecida a una cosechadora, compuesta de guadaña y de pala cuadrada, era necesaria para que los habitantes de las latitudes polares y subárticas pudieran conseguir forraje durante la mayor parte del año. Sus parientes tropicales no tienen este problema y por eso sus cuernos son redondeados y carecen del efecto de desgaste. El tabique nasal del rinoceronte lanudo, a diferencia de sus parientes contemporáneos, se osificaba por completo: al cuerno que llevaba mucha carga le hacía falta un soporte complementario. A eso también contribuía una parte occipital del cráneo muy desarrollada, que servía de lugar adicional para fijar el potente sistema muscular. El segundo cuerno – el frontal, también era bastante terso. Claro que el animal no podía tocar la tierra con este cuerno, pero podía usarlo para parar los ataques del enemigo, como con la guarnición de una espada. Un ejemplo de tal duelo de los rinocerontes lanudos está grabado en la pared de la cueva de Chauvet en el Sur de Francia. El cuerno del rinoceronte lanudo está hecho de pelos, por eso no se encuentra entre los fósiles, pero en las condiciones de congelación permanente se guardaron algunos aprisionados en el hielo. Nuestros antepasados encontraron rinocerontes antiguos, los cazaron y dejaron sus imágenes en las paredes de las cuevas de Francia y España. El peso de estos gigantes, originarios de la India, alcanzaba las 4 toneladas, con 2 metros de altura en la cruz y hasta 3,8 metros de longitud. Durante la Edad de Hielo (hace 50 000–120 000 años) habitaban los vastos territorios desde los Pirineos hasta la península de Chukchi.
El Bisonte estepario (Bison priscus)
Hoy en día cuando hablamos del bisonte imaginamos ante todo las Grandes Llanuras del Nuevo Mundo. Pero la especie de los bueyes más grandes de nuestra época viene del sur de Asia, donde surgió hace un millón de años. Hace unos 700 000 de años los bisontes llegan a Europa, y hace 500 000 de años, a América del Norte. Actualmente existen algunas especies cercanas a este género. Los animales más grandes alcanzan hasta 2 metros de altura en la cruz y hasta 3 metros de longitud, así como un peso máximo de 1,5 toneladas. A su vez el peso de su antecesor – el bisonte estepario o ártico – alcanzaba las 2,5 toneladas con la envergadura de los cuernos hasta 1,8 metros. 4 personas podrían sentarse entre sus cuernos! Existen magníficos retratos de estos robustos bueyes en la cueva de Altamira, y en el año 1979 en Alaska los mineros del oro encontraron una momia de bisonte que fue llamado “el guapetón azul”. Lo llamaron “azul”, porque todo el cuerpo de este novillo de 8–9 años estaba cubierto con mineral de color índigo. Aparte de los detalles anatómicos, los científicos lograron reconstruir los últimos días de la vida de este joven bisonte. Su morro guarda huellas de las mandíbulas del león africano (uno de los dientes incluso se rompió y se quedó en el cráneo), en su cuello – huellas de las zarpas, y la parte trasera de su piel guarda los arañazos hechos por otro león. La imagen reconstruida de la batalla se parece a una escena de caza de leonas africanas de hoy: una de ellas ataca por la espalda e intenta abatir la presa, y otra aprieta las mandíbulas en el morro de la víctima para estrangularla. “El guapetón azul” ganó la batalla, pero murió de sus heridas, cuando se derribó en el pantano, salvándose de sus perseguidores. Esto sucedió hace 36 000 de años. Hoy en día los bisontes habitan dos continentes: el bisonte europeo en Europa y el bisonte americano en América. Los bisontes son parientes de los bueyes – éste evolucionó del uro (toro salvaje), pero es un parentesco lejano.
El Oso de les Cavernas (Ursus (Spelearctos) spelaeus)
El oso cavernario u oso de las cavernas está entre los carnívoros más grandes de la Edad de Hielo: su longitud alcanzaba los 4 metros y su peso máximo era de unos 800–900 kilos. La sola cabeza del oso era de medio metro de largo, lo que se puede ver en el Museo del Mamut de Barcelona. Sin embargo, el oso cavernario era menos peligroso de lo que parecía: no era un carnívoro feroz, al revés, era un gigante herbívoro, tranquilo y lento. Se alimentaba de bayas y raíces y sólo el hambre podía hacerle atacar a un animal o a un hombre. Normalmente estos animales se establecieron en las cavernas para el sueño invernal, de esto viene su nombre. Al oso lento lo cazaban ya los hombres de Neandertal hace 80 mil años. El hombre mataba al oso para ocupar su alojamiento; la carne y la grasa eran provechosas y nutritivas, los pellejos servían de ropa y de cama. El gigante cavernario no tenía nada para defenderse de la gente armada con lanzas afiladas y fuego. Esta especie no es el antecesor de los osos pardos y blancos de hoy. Los osos cavernarios habitaban toda Europa y el descubrimiento de sus restos en España es una cosa bastante común. Los osos cavernarios desaparecieron no por culpa de los cataclismos naturales, sino debido a la gente prehistórica, que pretendía ocupar sus cavernas
El Alce(Alces alces)
Hace poco tiempo vivía en la Tierra un ciervo impresionante. Con una altura de hasta 3 metros y unos cuernos magníficos, los más grandes de los que existían, con una envergadura de 3–4 metros y un peso de 38 kilos. En comparación, los ciervos de hoy tienen cuernos que pesan 18 kilos y una envergadura que no supera el metro y medio. Por su tamaño, a este ciervo antiguo se le llama ciervo gigante o megalocero. Con el paso del tiempo el tamaño de los cuernos crecía y sus puntas cada vez se parecían más a una pala. Poco a poco aumentaba también el número de ramificaciones. El ciervo gigante prefería pastar en las vastas llanuras cubiertas de hierba y arbustos y evitaba los bosques, donde sus cuernos grandes le ponían obstáculos. Pero en lugares pantanosos los ciervos se movían con rapidez y facilidad gracias a sus cascos anchos. Los ciervos gigantes vivían contemporáneamente al hombre antiguo, pero los humanos apenas los cazaban. Esqueletos enteros de ciervos a menudo se encuentran en los pantanos, y en su mayoría son de machos. Los ciervos iban al aguadero y se hundían en el tremedal. Los machos pesados no lograban liberarse porque sus cuernos les tiraban hacia abajo, las hembras no tenían cuernos y se liberaban del pantano. Así las cuernos – símbolo del género, de la fuerza y del vigor del animal le llevaban a su muerte. El pariente del ciervo gigante es el alce, con una envergadura de 2 metros y un peso de 35 kilos. Los alces mudan sus cuernos cada otoño pero les crecen otra vez hasta la primavera, aumentando 2,5 centímetros cada día.
Caballo de Lena Equus stenonis (Equus lenensis)
El Caballo Equus Stenonis fue una especie de caballos antiguos muy difundida en Europa hace un millón de años. La historia del caballo cuenta con 60 millones de años. Mucho tiempo había pasado antes de que el caballito de cinco dedos y del tamaño de un zorro evolucionara en el tarpán europeo. Según los restos fósiles, hace 10 mil años (a finales de la Edad de Hielo) en Europa pastaron millones de caballos. Todos ellos pertenecían a una sola especie llamada caballo salvaje. El cambio climático y la sustitución de las estepas por los bosques redujeron su cantidad de una manera considerable, también los cazaban los cazadores prehistóricos. En Europa el caballo salvaje enrareció ya hace 4 mil años, pero hasta hace poco tiempo todavía existían en la naturaleza dos de sus subespecies: el tarpán y el caballo de Przewalski. Sus parientes más cercanos son ahora las cebras, los asnos y los onagros. En el territorio de España se encontraron centenas de miles de restos fósiles, con esqueletos completos de caballos antiguos. La gente prehistórica nos dejó muchas imágenes rupestres de estos animales.









